jueves, 31 de octubre de 2019

DEVILMAN: MANGA VS ANIME

Hola a todos nuevamente, después de unos meses, retomamos la actividad en el blog. En esta oportunidad les dejo una excelente comparacion entre el manga original de Devilman, y su adaptación animada titulada: Devilman Crybaby por parte de Netflix.
Comparación 100% realizada por nuestro compañero de podcast, Martín. Todos los créditos de este trabajo son suyos. Gracias y saludos para él.




Antes de comenzar, hago los respectivos avisos:
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Esta redacción contiene spoilers, tanto del manga original como de la serie de Netflix. Así que, si no viste alguna o ninguna de las dos obras y no querés arruinarte la trama y la sorpresa, entonces no sigas leyendo.
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Las valoraciones que se expondrán a continuación son apreciaciones personales. Con esto quiero decir que si bien lo que diga estará sustentado con argumentos, no por eso son la verdad absoluta y la opinión del lector puede diferir de la mía con justa razón.
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Por último, si estás leyendo esto sin saber de qué va Devilman y no te importa spoilearte, te advierto que la obra no es ATP. Si bien solo es ficción, la crudeza y lo shockeante de algunas escenas son suficiente motivo como para aclararlo de entrada. La historia contiene violencia y sexo. Además toca temas sensibles como puede ser la religión.
Ahora sí empecemos.

Devilman fue creado por el mangaka Gō Nagai, el mismo creador de Mazinger Z. Comenzó a publicarse en la revista Kodansha en el año 1972 y finalizó al año siguiente, dando nacimiento a esta obra de culto. Muchos artistas del manga y del anime reconocen haber sido influenciados por esta franquicia, entre ellos están el mangaka creador de Berserk, Kentaro Miura o el mismísimo Hideaki Anno, creador de Neon Genesis Evangelion.
En años posteriores a su creación, el manga contaría con varias secuelas, spin-offs, what if y reversiones de la historia original. También tendría una serie animada dirigida a un público infantil y unas OVAs más fieles al manga, aunque inconclusas. Y, finalmente, en el reciente año 2018, Netflix lanzaría en su plataforma su propia adaptación, Devilman Crybaby.
La adaptación de Netflix fue dirigida por Masaaki Yuasa (también director de The Tatami Galaxy) y reescrita por Ichirō Ōkouchi (también escritor de Code Geass). En la musicalización se encontraba Kensuke Ushio (quién también fue compositor en Koe no Katachi) y el estudio encargado de su producción fue Science Saru. Cada uno de estos nombres aportó su estilo, dando por resultado una amalgama única.

Hay dos maneras de hacer una adaptación de un escrito o manga a una animación o live-action:

-La primera es copiar exactamente la historia original, haciendo algunas pequeñas modificaciones obligatorias por tratarse de formatos diferentes. Dos ejemplos excelentes son las películas 300 y Watchmen dirigidas por Zack Snyder. Ambas son un calco de su versión en historieta, con algunas escenas cortadas o con pequeñas subtramas menores agregadas para que la historia fluya mejor en este nuevo medio. Este tipo de adaptación la tiene fácil, solo debe procurar ser lo más idéntica a la versión original y así tendrá a la mayoría de su público contenta. El problema es que no aporta nada nuevo y, al no hacerlo, no puede superar a la obra original. A lo sumo puede igualarla, pero le resultará muy difícil sobrepasarla.

-La segunda manera de hacer una adaptación es más creativa, pero también es más propensa a ser odiada por los fanáticos. Y estamos hablando de esas adaptaciones que se basan en el mundo original pero hacen grandes modificaciones, ya sea en la historia, en los personajes o en ambos. La película de Death Note, Dragon Ball Evolution, The last airbender y un largo etcétera en donde las cosas salieron mal. La típica “el libro es mejor”. Sin embargo, hay contadas ocasiones en las que el producto de estas adaptaciones es realmente bueno y Devilman Crybaby es una de estas.



La serie sigue la misma historia que el manga. Ryo descubre que se está llevando a cabo una invasión silenciosa de demonios. Entonces alerta a Akira y ambos van a un ritual satánico para que los posea un demonio y, con algo de suerte, controlarlo y utilizar su poder para acabar con otros seres infernales, combatiendo fuego con fuego. Ryo parece no tener suerte pero Akira sí y logra ser poseído por un demonio superior. El aspecto y personalidad de Akira cambian, pero sigue manteniendo la conciencia y el control de su cuerpo. Comienzan una cacería contra los demonios pero aun así las cosas se les están saliendo de control con gran velocidad. Hasta que, llegado un momento, Ryo tiene una revelación y recuerda que él es Satán y que todo lo ocurrido hasta ahora va de acuerdo a su plan. La existencia de los demonios se hace conocida al mundo. Se desata la histeria y locura general. Los vecinos de Akira descubren que este está poseído. Matan a Miki (lpm). Akira enloquece. Enfrenta a Ryo. Pierde. Dios ataca. Fin. En este aspecto, ambas historias son iguales.

Una de las modificaciones que hace la serie es la de traer la historia a nuestra contemporaneidad. Recordemos que el manga fue escrito hace 50 años y algunas cosas quedaron anacrónicas. Y, si bien no es necesario que la historia ocurra en la actualidad, le da un buen lavado de cara, dando la posibilidad de poder añadir pequeñas criticas sociales de nuestro presente. Sin mencionar que la utilización de nuestras tecnologías de comunicación ayudan a agilizar mucho la trama.

Otro gran acierto de la adaptación fue la de reescribir por completo a los personajes. Quizás el que menos alteraciones tuvo de una versión a otra fue Ryo, ya que solo le modifican un poco sus motivaciones y accionares. Pero el resto de personajes cambiaron totalmente.

Para empezar, el Akira Fudo del manga casi no cambia al ser poseído. Se vuelve un poco más agresivo, pero no parece un cambio del todo contundente. Sin embargo, en el anime, el cambio es rotundo. No solo cambia su aspecto físico, sino que también es más marcado el cambio de su temperamento, pasando de ser un enclenque tímido e inseguro a un fornido bad-ass. También a lo largo de la serie se muestra más su personalidad compasiva. Digo más y no mejor porque en algunas ocasiones se pasan de la raya y lo caricaturizan exagerando su empatía y haciendo que llore por cosas menores. Aunque también el título de la serie tiene sentido por este rasgo, así que se perdona.

La que más se vio beneficiada con la transformación del guion es sin duda Miki. En el manga es una chica salida y ruda, dispuesta a tener un combate a muerte con cuchillos en la calle por una nimiedad. Y, cuando Akira es poseído y empieza a actuar como un bravucón, Miki se enamora perdidamente y se vuelve voluntariamente en su secretaria. Ocupa el rol de payaso y alivio cómico en la mayor parte de la historieta. Mientras que en la serie de Netflix es todo lo contrario. Es una mujer independiente, bondadosa, de convicciones e ideales firmes. Es pacifista pero le hace frente a las injusticias. Además es bella, atlética e inteligente. En pocas palabras, es perfecta. Y quizás esa sea la mayor crítica que se le puede hacer al personaje del anime, es demasiado perfecta. Pero, al igual que con los lloros de Akira, que ser perfecta sea su característica principal cuadra perfectamente en el marco de la historia y sirve para desenvolver mejor la trama.



Después tenemos a los pandilleros. Estos fueron cambiados para ser consecuentes con la era actual. Pasaron de ser unos rebeldes sin causa, unos matones violentos de instituto a un grupo de bajos recursos de una tribu urbana aficionada al rap. En el manga eran unos secundarios sin mucho peso. Los tres personajes eran el mismo, o sea, no se diferenciaban más que por su aspecto y por una sola acción sobre el final. Empezaron a seguir a Akira incondicionalmente de manera un tanto forzada en la trama una vez que este los salvó de un demonio. Por otro lado, en la serie, cada rapero tiene su personalidad y sus motivaciones. Si bien acá también actúan en la mayor parte del tiempo como grupo, se los puede individualizar por sus acciones y desenvolvimientos. Estos se acercan al grupo protagonista a través de Miki en vez de Akira, de un modo más natural para la historia. Y tienen unos de los momentos más experimentales de la serie, en los que rapean freestyle sus sentimientos. A alguno esto le puede parecer descolocado y anticlimático, pero es lo que hacen los raperos, rapean. Personalmente creo que fue una genialidad incluir este elemento en la obra.

Los grupos familiares de los protagonistas también sufren algunas modificaciones. En la serie los padres de Ryo no aparecen en ningún momento. Lo mismo pasa con los padres de Akira, pero en el manga. Los únicos que aparecen en ambas versiones son la familia Makimura, la familia de Miki. En ambas historias son personas de bien predestinadas a sufrir un trágico final, aunque el destino que les depara en la serie es más sórdido e impactante.

Asimismo están los demonios. Básicamente todas las criaturas demoniacas a las que se enfrenta Devilman en la serie también se los enfrentó en el manga. Hay unos detalles cambiados, como que Jinmen, el monstruo con el caparazón con caras, en el manga se apodera de una vecinita de Akira, mientras que en el anime lo hace de sus padres. O que el enfrentamiento con Zennon, el demonio con tres cabezas de animales, en el manga dura su tiempo mientras que en el anime son apenas unos frames. Pero en gran parte se mantuvieron las características de cada uno y su función en la trama.

Por último, hay dos personajes que fueron agregados en la serie que en el manga no estaban y estos son Moyuru Koda, el corredor, y Miki “Miko” Kuroda, la amiga/rival de Miki Makimura. Los dos aportan sus historias secundarias donde muestran otras variantes de cómo se comportan las personas poseídas que lograron mantener el control de su cuerpo pero que a cada rato se encuentran tentadas de sucumbir ante sus nuevos instintos.

Una cosa que ocurre en el manga pero que en el anime no sucedió es la guerra abierta entre demonios y la humanidad. En la serie los demonios incitaron el pánico y dejaron que los humanos se matasen entre ellos. En el manga no fueron tan perezosos e hicieron ellos mismos el trabajo de exterminio, dando a los lectores un espectáculo bélico a todo esplendor.

En definitiva y dentro de lo que cabe, la serie de Netflix fue sin duda una muy buena adaptación del manga. Respetó el material original y se aventuró a hacer muchas modificaciones que resultaron oportunas, reviviendo esta obra de culta para una nueva generación y posteriores.

Esperemos les haya gustado la comparación y no duden en comentar. Cualquier cosa que comenten nos ayuda para saber que tenemos gente leyendo nuestro contenido.
Si siguen interesados en opiniones respecto de la obra, hicimos un programa de podcast dedicado exclusivamente a Devilman, acá les dejo el enlace: https://ar.ivoox.com/es/animangacast-36-devilman-crybaby-analisis-opinion-y-audios-mp3_rf_32326392_1.html
SALUDOS!!